Los medios de comunicación y el beneficio social

La crisis actual está acarreando consigo una serie de cierres masivos de cadenas de televisión, de periódicos o mismo de radios. Es decir, de medios de comunicación. Bien, quizás la crisis sea la principal causa. Pero quizás, y digo solo quizás, también exista o existiera un importante superávit, por ejemplo, de canales. Aunque la gran parte son medios con altos contenidos informativos, existen también muchos otros innecesarios o carentes de sentido. ¿Es necesario que Santiago de Compostela cuente con tres canales de videntes de 24h? No es que haya que aprobar una ley para prohibirlos o algo similar, ese no es el problema. El problema es que canales como esos, que pertenecen a entidades o empresas privadas, están siendo financiados por el Estado, reciben subvenciones que provienen de los impuestos de todos los ciudadanos españoles. Parte de nuestro dinero se regala a empresas PRIVADAS, recalco PRIVADAS, que no públicas, para que algunas decidan invertirlo en cuatro personajes que afirman ver el futuro o predecir vete tú a saber qué.

Ahora bien, si la televisión pública se mantiene gracias a los impuestos de los ciudadanos, por eso se denomina pública, ¿por qué las empresas privadas se empeñan en que es necesario y prácticamente imprescindible -así lo proclaman cuando no tienen con qué costearse la emisión- que reciban financiación que, realmente, es pública pues proviene de los impuestos? Lo peor, el Gobierno no lo considera un error. Yo Gobierno te doy dinero para que sigas emitiendo, eso sí, no hables mal de mí pero luego en tus informativos informa de que no hay dinero para pagar más médicos y más profesores. Paradojas de la vida. No hay para pan, pero sí para coches de lujo. Disculpa esta osada comparación.

Retomando el tema, este debate entre empresas públicas y privadas surgió esta mañana fruto de la noticia del cierre de Canal Nou. Lo que más me sorprendió, es que se suscitó una disputa en torno a si las empresas privadas deberían buscar financiación ajena al Estado o deberían mantenerse las subvenciones estatales Sin embargo, repito, lo que más me sorprendió es que nadie dejó el calificativo de privada o público a un lado y pensó en la gran cantidad de profesionales, de periodistas y técnicos de cámaras, que se quedan en la calle. Se suman a la decadencia existente ya en nuestra profesión, donde los comunicadores en paro superan en creces a los que están o luchan por estar trabajando. Hay quién dirá que es más importante un médico que te salve de la muerte, o un profesor que te enseñe a leer… No pongo eso en duda, por supuesto que no. Pero, a esa gente que desprecia tanto nuestro oficio, o a esa otra que no tanto lo desprecia como si desprestigia e infravalora, les pregunto, ¿qué harían en un mundo sin información? O podemos seguir intentando mantener diversos medios para sostener un pluralismo informativo o, bien, podemos ser monopolizados por un único pilar. Pero, amigos, entonces ya ni de escasa democracia hablaríamos…

Ahora bien, llegados a este punto, es donde resalto el beneficio social de la existencia de diversos y diferentes medios de comunicación. Con esto quiero decir que cada medio o empresa accionista, en el caso de las privadas, mantiene una determina línea editorial y unos ideales concretos. Así pues, si yo fuese un medio sería muy diferente, por ejemplo, a Pepita (supongamos que fuese un medio también). ¿Por qué? Porque cada uno defenderá y divulgará informaciones de acuerdo con su ideología o creencias, en palabras generales, su forma de pensar. Aunque la información en sí, como base, sea idéntica a la de Pepita, la forma de narrarla y trasmitirla tendrá otros matices y enfoques. Ya sabemos que la objetividad es de periodistas idealistas, pues, lo queramos o no, el subjetivismo ya se manifiesta a la hora de decidir, incluso, por dónde empezar a contar un hecho. Pues bien, ¿cuál es el beneficio social? El pluralismo. Esto juega una importante labor en la sociedad, ya que la existencia de este pluralismo permite que cada ciudadano elija libremente qué canal, qué periódico o qué radio disfrutar, porque se sentirá a gusto, identificado y verá, leerá o escuchará informaciones con enfoques que él comparte. Ese, el poder de escoger entre muchos, la existencia de una información plural, es el gran beneficio que a día de hoy podemos disfrutar. Pero, ¡cuidado!, cuantos menos medios informativos, más monopolización tenderá a haber…

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